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La Puerta de Serranos o Torres de Serranos es la entrada a la antigua muralla de la ciudad de Valencia. Su nombre parece provenir de que están situadas aproximadamente al noroeste del casco antiguo y, por lo tanto, eran la entrada natural que comunicaba c
Construcción y Estructura [editar]

Los jurados de Valencia encomendaron su construcción al maestro Pere Balaguer, quien se inspiró en otras puertas góticas de Cataluña, como la Puerta Real del Monasterio de Poblet, que se inspiraba en el estilo arquitectónico genovés.

Comenzaron las obras el 6 de abril de 1392 sobre los terrenos del anterior pórtico. La composición del grueso de los muros es de mampostería muy sólida, ya que su función principal era la de servir de fortificación. Posteriormente se revistió de paramentos de sillería de piedra caliza, procedente principalmente de Alginet, para darle el acabado suntuoso que requería la otra función de carácter representativo.

En 1397, casi terminadas las obras, se planteó la necesidad de mejorar el acceso a la planta noble de las torres. Por eso se proyectó la monumental escalinata de piedra, que agrandó el edificio y facilitó su uso en las fiestas de bienvenida. En marzo de 1398 finalizaron las obras.

Historia y Usos [editar]

Su uso principal durante mucho tiempo fue servir de defensa en cualquier asedio o eventual ataque a la ciudad, pero más generalmente se utilizaba para ceremonias y entradas oficiales de embajadores y de reyes, y se la consideraba (y aún se la considera) como la entrada principal de la ciudad.

En 1586, después del incendio de la ciudad, las torres se reconvirtieron en prisión de nobles y caballeros, hasta el traslado de los presos al Convento de San Agustín en 1887. A partir de ese momento tuvo diversas utilidades hasta la actualidad, como servir ahora de museo o para diversos actos.

Durante la Guerra Civil Española fue utilizado como depósito de las obras evacuadas del Museo del Prado, tras realizarse una necesaria adaptación para tal fin. En este sentido, en diciembre de 1936 se construyó una bóveda de hormigón armado de 90 cm de grosor sobre el suelo del primer piso destinada a evitar que las obras de arte, alojadas en el piso más bajo, sufrieran daños en caso de bombardeo y derrumbe del edificio. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz (destinada a actuar como amortiguador) y, sobre ella, un metro de tierra. En el segundo piso se acumuló otro metro de tierra y la terraza fue cubierta con sacos terreros. Además se instaló un sistema automático de control de la humedad y de la temperatura.

Restauración [editar]

Sus usos como prisión (como en el caso de las Torres de Quart) hicieron que sobrevivieran al desmantelamiento de la muralla, pero también maltrataron el edificio, especialmente en su estructura interior. Así, se cegaron sus grandes arcadas abiertas al interior y se perforó el muro exterior por diversas ventanas, al tiempo que desaparecía la barbacana almenada que las coronaba. En 1871, el ayuntamiento decidió rellenar el foso situado ante las puertas, pero afectó a la visión y al aspecto de las puertas. Entre 1893 y 1914, la Real Academia de San Carlos, llevó a cabo una restauración dirigida por el escultor y académico José Aixá.

En el año 2002 aproximadamente se limpió la piedra y la puerta quedó con su aspecto actual.

Usos actuales [editar]

En la actualidad las puertas se pueden visitar y subir arriba, desde donde aún a día de hoy se tiene una vista formidable de Valencia. Las puertas de Serranos se utilizan para varios actos en la ciudad. Quizá el más característico es la crida de las fiestas de las fallas, donde, a finales de febrero, la fallera mayor llama a los valencianos y falleros a comenzar las fallas
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El campanario de la Catedral de Valencia más conocido por el nombre del Torre del Miguelete o Torre del Micalet en valenciano. Su construcción debido a su complejidad fue dirigida por varios maestros de obra como Andreu Julià, José Franch, Pere Balaguer (
Descripción [editar]

El Miguelete es una torre maciza, que pertenece al estilo gótico, tiene 51 metros de altura hasta la terraza, los mismos que mide su perímetro, y 63 metros en total. Tiene forma de prisma ortogonal, y posee 207 escalones. Durante muchos siglos fue llamado "Campanar Nou" (Campanario Nuevo) o "Campanar de la Catedral", para diferenciarlo del "Campanar Vell" (Campanario Viejo), una torre de planta cuadrada y factura románica, ubicada en la calle de la Barxilla, y de la que quedan escasos restos murarios. Poco a poco fue transformándose su nombre en "Torre del Micalet", por la gran campana de las horas, que ha servido para denominar, por metonímia, al conjunto.

Originalmente era una torre exenta, unida a la Catedral a finales del XV al prolongarse la nave central. Tiene acceso por una portada angular adornada con arquivoltas y un paso cubierto con curiosas voltas nervadas. La torre, de planta octogonal, mide 50,85 m, siendo su perímetro igual a su altura, sobriamente decorada en el exterior por los prismáticos contrafuertes de las aristas y las finas molduras que señalan los diferentes niveles de los pisos.

El primer cuerpo es macizo, dejando solo el hueco helicoidal de la escalera; el segundo cuerpo tiene un recinto abovedado, que es la antigua "Presó" o Asilo de la Catedral con un solo ventanal exterior; el tercer cuerpo es la "Casa del Campaner", otro recinto abovedado parecido al anterior aunque más grande y con dos ventanales. El piso superior es la sala de campanas abierta por 8 ventanales, 7 de ellos ocupados por las campanas. El octavo corresponde a la escalera de caracol, que a partir de aquí se hace más angosta.

En 1425 ya estaba concluida la torre hasta la terraza, no properando el proyecto de aguja concebido por Antoni DALMAU, y que se conserva en el Museo Histórico Municipal. La campana de las horas colgaba de una estructura de madera, ubicada sobre pilares de piedra, similar a la existente en muchos otros campanarios de la Corona de aragón. La espadaña actual es un aditamento construido entre 1660 y 1736. Tenía una elegante crestería calada o "apitrador", que le servía de corona, y que fue arrasada en el siglo XVIII, siendo sustituida primero por una barandilla de madera y en el siglo XIX por una barandilla metálica hasta la restauración de 1983, realizada sin respetar los testigos arqueológicos conservados hasta aquel momento en la misma terraza, y que ahora se encuentran expuestos en la "Casa del Campaner".

Estado original [editar]

Desconocemos hasta que momento dejó de utilizarse la Presó como asilo de la Catedral. El último campanero que vivió en la "Casa del Campaner" fue Mariano FOLCH, que estuvo a cargo de las campanas más de sesenta años y que falleció hacia 1905.

En 1940 se había alterado el conjunto original de once campanas (seis pequeñas y cinco grandes) con el añadido del Eloi, una campana procedente del campanar de Santa Caterina, que en aquel momento estuvo a punto de convertirse en un icono en medio de una prolongada Avenida de la Paz. La entrada de esta campana, muy sonora, modificó los toques y la sonoridad del conjunto.

Estado reciente [editar]

La sala de campanas no se modificó hasta la electrificación de las campanas, que supuso la desaparición de las puertas de madera, de los yugos sustituidos, de las matracas y de la gran viga de la cual colgaban los dos tiples o campanas menores. Si el toque tradicional de fiesta de las campanas de la Catedral consistía en el volteo de las cinco campanas mayores, utilizando las otras para los repiques, los toques de muerto y excepcionalmente para algún acontecimiento extraordinario, la electrificación, realizada por ROSES de Atzeneta d´Albaida, sin ninguna dirección técnica, consistió en la mecanización de seis campanas: dos pequeñas ("els tiples"), una de las medianas, la Bàrbera, y las tres menores de las grandes (el Vicent, l´Andreu i el Jaume). El solemne volteo de las cinco campanas mayores de la Catedral, se había convertido en un toque de parroquia cualquiera, con campanas pequeñas, medianas y grandes. La mecanización se realizó como un proceso irreversible, que tenía dos consecuencias perversas: por limitaciones de la tecnología ni los mecanismos reproducían la rica variedad de los toques locales, ni las instalaciones permitían el toque manual.

Afortunadamente las limitaciones presupuestarias permitiern solamente la mecanización de seis de las doce campanas existentes por aquel entonces. Por tanto permanecieron en su lugar otras seis con toda su instalación original. No obstante la perversidad del proceso quedó evidente en el momento en que los futuros miembros del GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibieron el encargo de tocar en 1988 para la procesión del Corpus Christi: tres de las seis campanas con instalación original no podían voltear porque las nuevas instalaciones, que no habían contado con esta posibilidad, lo impedían: la pananca del Arcís tropezaba con la caja de contactores eléctricos; junto a la Caterina había una viga de hierro, utilizada para subir y bajar herramientas; la nueva reja de hierro puesta en las ventanas en sustitución de las puertas de madera tropezaba con la Maria, la campana mayor, de manera que cuando comenzó a oscilar se quedó detenida horizontalmente y fue preciso serrar un centímetro escaso de los herrajes para que la campana volviese a su lugar original.

Finalmente, el Vicent tenía el yugo metálico partido por la mitad, y no podía voltear, ni mecánica ni manualmente.

Estado actual [editar]

El largo proceso continuado de restauración y mantenimiento de las campanas, de las instalaciones y del conjunto del Campanar llevado adelante primero por el GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS y ahora por sus sucesores los CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA ha permitido que, mediante diversas fuentes de financiación (desde subvenciones directas de la Generalitat Valenciana o el Ajuntament de València hata una línea anual del Ajuntament, como contrapartida por el toque de las campanas para las fiestas de la ciudad) se hayan invertido más de 120.000 € en los trabajos. Los seis yugos de hierro de las campanas mecanizadas fueron sustituidos por los correspondientes yugos de madera; se repusieron las ventanas de madera que hacen de caja acústica, así como las matracas; se ha puesto la tarima de tocar a otra altura más segura para los campaneros y que permite además ver mejor su trabajo; las salas han sido dotadas de nueva instalación eléctrica y de nuevas rejas que permiten contemplar el interior aunque estén cerradas.

También se han renovado por dos veces los mecanismos electrónicos para los toques diarios y automáticos, debido a la evolución rapidísima de la tecnología.

El Campanar, y sobre todo el conjunto de campanas, se encuentran en estado inmediato de funcionamiento, debido tanto a la conservación como al entusiasmo de la asociación renovada de CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA.

Las campanas [editar]

La Catedral de València cuenta con tres conjuntos de campanas, diferenciados por su uso, y ubicados por tanto en lugares diferentes. Sobre la cubierta del cimborrio está "el Cimboriet", antigua campana de senñales, ahora en desuso.

En la espadaña del Campanar están las dos campanas del relol: la dels Quarts, de 1736 y el Micalet, de 1539, una campana destinada exclusivamente a tocar las horas, y la mayor e uso de toda la Corona de Aragón.

En la Sala de Campanes hay once, desde el primer momento de la construcción del edificio. En tiempos medievales hablaban de "els cinc senys i les sis morlanes"; en tiempos más recientes de "las cinco grandes y los seis tiples". Estas son las utilitzadas para las diversas señales diarias, festivas, de muerto y extraordinarias. La más antigua es la Caterina, de 1305, hasta el momento la más antigua en uso de toda la Corona de Aragón, mientras que la más nueva es la Violant, de 1735. Los otros tiples son la Úrsula, de 1438, la Bàrbera, de 1681, el Pau, de 1489 y el Arcís de 1529. De las grandes, el Vicent es de 1569, el Andreu de 1604, el Manuel de 1621, el Jaume de 1429 y la Maria de 1544.

Es de notar la manera peculiar de denominarlas, que no coincide, en casi ningún caso, con las inscripciones: se añade "el" o "la" ante el nombre de la campana, según se trate de un personaje femenino o masculino, sin añadir ningún otro adjetivo.

Se trata de uno de los conjuntos más numerosos de campanas góticas de todo el Estado, con dos de mayúscula gótica (La Caterina y el Jaume) y seis de minúscula gótica, la Úrsula, el Pau, el Arcís, el Vicent, el Andreu y la Maria, a las que se debe añadir el Micalet.

Solo están automatizadas la dels Quarts y el Micalet para el reloj; la Bàrbera, para los toques de coro diarios, así como el Manuel para el toque de cerrar las murallas y la Maria para las oraciones. La instalación de estas tres últimas no impide, de ningún modo, los toques manuales.

Toques tradicionales [editar]

El Campanar de la Catedral de València ha tenido, desde sus orígenes, una relación escrita de los toques, que formaba parte de la "Consueta" o costumbres y usos litúrgicos de la Seo. La relación de toques sería imposible en esta ficha, y debe consultarse la bibliografía. Digamos que las campanas oscilaban y repicaban al menos desde la mitad del XV y que en el XVI se impuso el volteo, o toque circular de todas las campanas, ya que comenzó con la Maria, la mayor de todas. Había diversos toques de coro, a lo largo de la jornada, de la semana y del año, y eran toques diferentes según las distintas "clases" (al menos una docena). También había repiques, toques de muerto (con una decena de combinaciones diferentes), y toques de fiesta, basados exclusivamente en el volteo de las cinco campanas mayores, ya que las otras "no dizen" en palabras del canónigo HERRERA, autor de la famosa Consueta de 1705. Tampoco faltaban otros toques como los de tormentas, los de sacar almas del purgatorio o los de alarma, así como el del cierre de las muralls que iba a cargo de la Ciutat o Ayuntamiento de València.

No obstante los toques, a lo largo de los siglos, fueron adaptándose a las necesidades tanto de la Catedral como de la Ciudad, evolucionando con ellas.

La electrificación supuso una rotura absoluta con la tradición, ya que solo volteaban algunas de las campanas que debían de hacerlo, habían desaparecido los toques de coro (sustituidos por volteos de campanas) y los de muerto habían quedado reducidos a la mínima expresión. El repique, el toque más creativo y antiguo de la Catedral, que sonaba no menos de doscientas veces al año, no solo se dejó de tocar sino que se olvidó de la memoria colectiva. También anularon las señales diarias tanto de oración como de cerrar muralls. Los nuevos toques solo anunciaban misas: se había perdido aquel sentido original de las campanas de no solo anunciar sino acompañar, con la más alta música comunitaria, los acontecimientos festivos, dolorosos o cotidianos de la vida ciudadana.

Toques actuales [editar]

En los primeros años de las actuaciones del GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS algunos de los toques eran todavía automáticos, ya que cuatro de las seis campanas previamente electrificadas conservaban los motores. No obstante, tras la gran restauración de 1992, solamente se dejó el motor de impulsos de volteo de la Bàrbera, la campana que avisa el coro diario. Igualmente se habían dotado mecanismos externos para tocar tidando del badajo al Manuel (toque diario de murallas) y la Maria (toques de oraciones cuatro veces al día). En consecuencia en la actualidad hay dos bloques diferenciados de toques: los automáticos y los manuales. Los automáticos se limitan a las señales de oración (tres badajazos de la Maria para cada uno de los tres Ángelus y cinco badajazos para el toque de Ánimas), el toque de cierre de murallas del Manuel (durante media hora, primero cada dos minutos y luego acelerando hasta la máxima velocidad), y los tres volteos de coro de la Bàrbera a las 09:01, las 09:16 y las 09:26, sendos toques previos al Ángelus de medio día y de tarde de sábado y domingo y un último toque para la Sabatina, el sábado a las 19:45 horas.

Los toques manuales se interpretan por los CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA, que son una evolución del GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS y que forman parte de aquella Federación de Grupos Campaneros. El Calendario Anual (que comienza con el Adviento) incluye todas las fiestas litúrgicas anuales, así como los domingos de Adviento y de Cuaresma, los toques de vísperas de las Solemnidades en las que se cantan en la Catedral, y las grandes celebraciones del templo. Toda esta relación está fijada en la Consueta Nova, aprobada por el Cabildo, y que no es más que la actualización de la Consueta de HERRERA de 1705, a las necesidades actuales, tanto litúrgicas como de la vida ciudadana. Así, han desaparecido los toques de anuncio de fiesta de la víspera a medio día (excepto las fiestas de la Virgen de los Desamparados y el Corpus Christi) ya que los actuales campaneros, voluntarios, tienen obligaciones laborales o de estudios, y viven lejos del centro histórico (que por otra parte está cada vez más despoblado). Actualmente tiene más sentido tocar los días de fiesta a mediodía, con repique o con volteos según la festividad, para construir el tiempo festivo comunitario, cuando la gente pasea por el centro histórico. Quedan tres toques de alba: para la Virgen de los Desamparados, para el COrpus Christi y para la Virgen de Agosto, y el volteo general que en tiempos de AGUADO y campaneros posteriores se prodigaba al menos para estas tres fiestas, queda ahora limitado al medio día del Corpus Christi, asumiendo la recomendación de HERRERA que las campanas pequeñas, los tiples, "no dizen bien" con las otras, y quitan soemnidad, aumentando el caos sonoro.

Sobre todo se han recuperado y normalizado los repiques, de los cuales se interpetan unos 50 a lo largo del año por los diversos Campaners, ya que se trata de que este conocimiento no se limite a una persona ni a una manera única de interpretar. Los toques de coro suenan en las diversas variaciones más solemnes: los coros "bisblas" (los antiguos "dobles de primera") en los que voltea alguna de las cuatro mayores según festividad, las "dominicas moradas", con variaciones para Adviento (toque de AGUADO) o de Cuaresma (toque de HERRERA), así como las "dominicas rosas", que son una interpretación del toque de "dominica blanca". Los toques de muerto quedan limitados a los relacionados con la Catedral y su Cabildo, así como con las autoridades, sobre todo religiosas.

De manera manera general las campanas se voltean con cuerdas (en algunas altas no se podría hacer de otra manera), recuperando así unas técnicas tradicionales tanto de parar como de voltear que los últimos campaneros antes de la electrificación habían simplificado, así como unos ritmos siempre cambiantes. El toque está facilitado por los rodamientos autocentrados de manera que la mayor parte de las campanas, excepto la Maria, la Caterina, el Arcís o el Pau que aún convervan la instalación tradicional, que será mantenida mientras las campanas funcionen con seguridad y sin excesivo esfuerzo.

Finalmente, la matraca repuesta en 1996, suena desde el Jueves Santo, después del Gloria, para los oficios del Viernes y del Sábado Santos y para avisar la misa de la Vigilia de Pascua.

Visitas [editar]

La popular "Torre del Micalet" es accessible todos los días del año. Después de las actuacions del GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS primero y de los CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA después, los visitantes pueden ver las tres salas del campanario a través de rejas, y subir finalmente a la terraza. Todas las mañanas así como los días de toques, la Sala de les Campanes está abierta al público, bajo la vigilancia de los CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA.

La gestión de la torre, excepto las visitas a la Sala de Campanes se realiza por personal dependiente del Cabildo de la Catedral. Precio de acceso: 200 pta (desde el 01/01/1998). 2€ (desde el 01/05/2004) (para grupos y menores 1€)
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Monumentos y edificios característicos Valencia
Monumentos y edificios característicos [editar]

Ver los contenidos en: Arquitectura de la ciudad.
Torres de Serranos en la ciudad de Valencia
Torres de Serranos en la ciudad de Valencia

Reflejo de la historia de esta ciudad, y de las diferentes culturas que han pasado por ella, se puede decir que la propia ciudad es un museo abierto, en el que conviven edificios centenarios con las construcciones más vanguardístas.

La ciudad cuenta con la Lonja de la Seda (1482-1498), monumento declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996, que puede ser la obra más representativa del gótico civil en Europa. Junto a la Lonja se sitúa el Mercado Central y la Iglesia de los Santos Juanes. Otros edificios y monumentos emblemáticos son la iglesia de San Juan del Hospital, el Mercado de Colón o la Estación del Norte. De hecho, gran parte de su barrio de l'Eixample (el ensanche) es un auténtico museo de la arquitectura art nouveau. Diseñado en forma de damero, cuenta con las Grandes Vías ajardinadas y una estructura de la que el resto de la ciudad carece casi absolutamente. Otros lugares interesantes son la Estación de la Alameda, realizada por el también valenciano Santiago Calatrava, situada bajo el puente que el mismo arquitecto realizó.

Valencia apenas conserva la muralla que rodeó hasta finales del siglo XIX su casco viejo. De ella quedan en pie las Torres de Quart y las Torres de Serranos.
Torre "el Miguelete"
Torre "el Miguelete"

En la plaza de la Virgen se encuentra el Palacio de la Generalidad Valenciana, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la Catedral de Valencia (donde esta el Santo Cáliz), cuya torre campanario es conocida como la "Torre del Micalet".

Nuevos proyectos de ordenación [editar]

La ciudad está pendiente de realizar las obras del Parque Central, que enterrarán las centenarias vías del ferrocarril del Norte a la entrada de Valencia, eliminando todas las vías hasta la altura de las antiguas fábricas de Macosa, y construyendo un gran jardín con museo del transporte en las naves de Demetrio Ribes, cuatro torres de más de 20 pisos, y varios bloques de viviendas. Además, está también a punto de acometerse un proyecto que tiene más de cien años de antigüedad, el Paseo de Valencia al mar. Este proyecto, muy discutido, busca abrir una de las más importantes avenidas de la ciudad hasta la costa, pero para ello debería eliminar gran parte de un barrio con valor histórico, hecho que ha generado agrias polémicas.

Con la entrada en vigor de la Ley Reguladora de las Actividades Urbanísticas (LRAU), Valencia inició una etapa de crecimiento urbanístico sin precedentes que ha convertido suelo agricola en urbanizable y mediante la presentación de Programas de Actuación Integrada (PAI), a su vez en nuevos suelos urbanos.

El primer PAI en aprobarse en Valencia fue el PAI Avenida de Francia, que desarrolló la franja de suelo existente entre la Avenida del Puerto y el Antiguo Cauce del Río Turia. En esta actuación se proyectaron 3 edificios singulares de 30 plantas de altura, pero finalmente ante la cantidad de problemas surgidos en el primer edificio de 109 metros de altura, llamado Torre de Francia y por razones de seguridad aérea, ya que el tráfico aéreo sobrevuela gran parte de Valencia para la aproximación instrumental ILS a la pista 30 del aeropuerto de Manises , se anularon las dos torres restantes, debido a que interferirían en las rutas aéreas de aproximación de precisión ILS. El Segundo gran PAI promovido en Valencia es el PAI de Orriols, que se inicia por la gran mayoría de Empresas Promotoras Valencianes bajo la denominación de Grupo Turia XV, pero tras ser adjudicada provisionalmente a este primer grupo, se adjudica definitivamente a una empresa de ámbito nacional. Los consiguientes pleitos acaban dando la razón al primer grupo, pero habiéndose ejecutado el PAI para la fecha de la sentencia firme, quedó evidenciada la falta de seguridad de la Ley. Otro de los grandes PAI es el PAI de Quatre Carreres, cuyas zonas, antes llenas de chabolas y campos infértiles, se están convirtiendo en la nueva sede de la Escuela de Idiomas con sus respectivos jardines.

En enero de 2006 entró en vigor la nueva Ley Urbanística Valenciana (LUV) que derroga la anterior LRAU y vela por los intereses de todos los propietarios afectados por un Programa de Actuación Integrada. Por todo ello Valencia ha tenido una expansión urbanística importante y con las nuevas infraestructuras que circunvalan el casco urbano, se esta convirtiendo en una ciudad desarrollada.

Lugares de interés turístico [editar]
L'Hemisfèric en la Ciudad de las Artes y las Ciencias
L'Hemisfèric en la Ciudad de las Artes y las Ciencias

Cuenta con espacios naturales como el Parque Natural de la Albufera así como con numerosos parques, entre los que destacan el Jardín Botánico (con más de 200 años de historia), los Jardines del Real (conocidos también como Viveros Municipales) o el antiguo cauce del río Turia, que fue desviado del centro de la ciudad durante los años 1960, y en el que ahora encontramos un parque y numerosas infraestructuras, como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias realizada por Santiago Calatrava, instalaciones deportivas o zonas de juegos como el parque Gulliver.

Además existen distintos edificios de carácter cultural como el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el Museo de San Pio V, uno de los museos más importantes de arte de España o diversas edificaciones iglesias góticas, renacentistas o bien barrocas. También la Estación del Norte es monumento de interés cultural, y visitado por miles de turistas que en ferrocarril llegan a Valencia.

Historia [editar]
Artículo principal: Historia de la ciudad de Valencia

La etapa romana y el reino cristiano-visigodo (ss. I adC–VI) [editar]

Fundación de la ciudad [editar]

En 138 adC fundación de la ciudad con el nombre de Valentia Edetanorum por el Imperio Romano, mientras era cónsul romano Décimo Junio Bruto (siendo una de las ciudades más viejas de la España actual). En 75 adC la ciudad es destruida durante la guerra entre Pompeyo y Sertorio. A mediados del siglo I tiene lugar un crecimiento urbano, la inmigración de nuevos ciudadanos y la construcción de grandes edificios públicos como el foro y el circo. Se realizaron importantes infraestructuras como la construcción de un puerto fluvial junto a las actuales Torres de Serranos.

Durante el siglo IV se conforma en la ciudad la primera comunidad cristiana de la que se tiene constancia en torno a la memoria de San Vicente, que es martirizado en la ciudad en el año 304. La iglesia asume las riendas de la ciudad transformando los templos romanos en edificios de culto cristianos, coincidiendo con las primeras oleadas de pueblos germánicos.

Posteriormente en el 625 la ciudad prácticamente se abandona, apenas existe documentación.

Época musulmana, Al-Andalus y Balansiya (ss. VIII–XIII) [editar]

Ordenación urbana, político y social de la ciudad [editar]

El año 711, la ciudad es conquistada por los musulmanes. Se instala en Balansiya (nombre que recibe la ciudad en árabe) Abd al-Allah, hijo de Abd al-Raman I (primer emir de Córdoba) que ejercita un gobierno autónomo sobre el área de Valencia. Éste aporta su lengua, religión y costumbres, que conviven con la de los habitantes originarios. Éstos, los mozárabes, eran herederos de la cultura hispanovisigoda y tenían como religión el cristianismo y como lengua el mozárabe.

El Reino Taifa de los amiríes (descendientes de Almanzor). Época de máximo esplendor de la ciudad. Se crean sistemas de riego, cultivos y aumentando el comercio con la España cristiana.

Entre 1087 y 1089 gobernada por el rey al-Qadir, es atacada por al-Mundir y el conde de Barcelona Ramón Berenguer II.

En julio de 1093 tras la muerte del rey de Balansiya, El Cid establecido ya en Valencia como lugar de destierro, pone sitio a la ciudad, y asume el mandato del reino. Rodrigo se alía con Pedro I de Aragón y con Ramón Berenguer III de Barcelona con el propósito de frenar conjuntamente el empuje almorávide.

El Cid murió en Valencia el 10 de julio de 1099. Doña Jimena consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III de Barcelona, hasta el año 1101, en el que el rey Alfonso VI de Castilla ordenó la evacuación de la ciudad y Valencia cayó en poder de los almorávides.

El Reino de Valencia en la Corona de Aragón (ss. XIII–XVIII) [editar]

La Reconquista, establecimiento de sus Fueros [editar]

En 1238, la ciudad fue conquistada por Jaime I de Aragón y se realizó el reparto de las tierras como queda testimoniado en el Llibre del Repartiment. En 1251 se crearon los Fueros de Valencia (els Furs) que años después se hicieron extensivos al resto del Reino de Valencia.

En 1348 la Peste Negra y sucesivas epidemias diezman la población de la ciudad mientras estalla una revuelta ciudadana contra los excesos del rey, la guerra de la Unión.

En 1363 y 1364 la ciudad repele por dos veces el asalto de las tropas castellanas. Como premio, el Rey Pedro el Ceremonioso concede a la ciudad el título de "Dos veces leal", que queda representado por las dos L que ostenta el escudo de la ciudad.

En 1391 los cristianos asaltan el barrio judío, y los obligan a convertirse al cristianismo, posteriormente en 1456 los árabes de la ciudad siguen su misma suerte.
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